Había que
casarse. Tener hijos. Eso era lo determinado, lo que todos parecían perseguir.
Yo sin embargo, que no esperaba eso de la vida, finalmente caí. Ella me atrapó con sus encantos y yo me
abandoné al hechizo. !Qué infeliz…! Nada fue posible para contentarla. Demandas,
demandas y más demandas siempre salían de su boca. Que si no la quiero, que si
no la abrazo, que si no la ayudo…Llegar a casa después de 9 horas de trabajo
para escuchar sus discursos. Me chillaba, me volvía loco con sus críticas. Todo
lo que hacía parecía estar destinado a molestarme. Que lejos quedaban aquellos
días en que me parecía un Ángel… ¿Cómo pude caer en aquella ensoñación?
Ella tiene la culpa de todo. Si ella no me hubiera puesto de los nervios, ahora yo no
estaría en esta situación. Si me hubiera escuchado…Pero ella nunca me
escuchaba. Seguía chillando y chillando, y perdí el control. Ella tuvo la
culpa. Y ahora juicios y más juicios y soledad. No aguanto esta soledad. Ella
dejó de moverse, dejó de respirar. Ya no chillaba. La bruja ya no chillaba. Pero
ella tiene la culpa. Si me hubiera hecho caso. Veinte años de condena. La echo de
menos…Quisiera que estuviera aquí y me abrazara.